No sé, a veces cuando pienso en ello, me parece tan obvio que creo que todo el mundo se ha dado cuenta y no lo comenta precisamente por eso, porque es obvio.
Porque para mí está muy claro. No deja espacio a la duda.
De todos los autores de ciencia ficción y fantasía que salieron a la luz en los ochenta y noventa del pasado siglo, la mejor con diferencia es Elia Barceló. A unos cuantos años luz de los demás, la verdad.
Vale, sí, Negrete y Aquilera y Martínez y hasta Marín (a veces, cuando deja de quejarse del poco caso que le hacen, a él, que es tan bueno) están bien, son buenos escritores y su obra se ha ido volviendo más interesante con los años. Y Mallorquí y Arsenal no se quedan atrás, pese a su semi-abandono del tema fantástico. Pero creo que ninguno de ellos tiene, ni de lejos, el nivel de Elia Barceló.
Que, además, ha sabido moverse por la ciencia ficción, por el terror, por la fantasía, por el realismo mágico, por la literatura fronteriza (eso que no es del todo realista ni llega a ser fantástico, pero casi), por la novela juvenil… jo, por todas partes.
Y con un nivel de calidad apabullante. El vuelo del hipogrifo, Disfraces terribles, Corazón de tango… son novelas que trascienden los géneros, sin dejar de serlos en ningún momento.
La verdad es que no sé muy bien cómo expresar lo que quiero decir. A ver, yo lo tengo claro, pero a veces es difícil sacarlo de la cabeza. Soy dispersa, qué le vamos a hacer.
Sin necesidad de caer en el preciosismo un tanto obvio de Marín, por ejemplo, Elia Barceló cuida y mima cada palabra. Igual que cuida y mima los argumentos, las tramas, los personajes, sin que le hagan falta los continuos guiños frikis de Martínez, por poner otro ejemplo. Ojo, que el preciosismo de Marín me gusta y que los guiños de Martínez me resultan, en general, simpáticos y eficaces, pero Elia Barceló no necesita nada de eso para dar sentido y contenido a su obra. Es, de lejos, la autora más completa que ha dado el fandom (uy, lo he dicho, perdón) y creo que la única que tiene, hoy por hoy, posibilidades de un reconocimiento académico. Vale, sí, esto último no la hace necesariamente mejor, pero no deja de ser un detalle a tener en cuenta.
Y es curioso y casi resultaría contradictorio sino fuera porque es habitual, pero dentro del mundillo apenas se habla de ella, apenas se la tiene en cuenta, apenas se la menciona… como si hubiera dejado el fantástico para irse a otros pastos, cuando en realidad lo que ha hecho es hacer una literatura fantástica personal, evocadora y con fuerza y alejada de frikeces que, a lo mejor, precisamente por eso no gusta a los frikis.
No sé, les parecerá demasiado “literaria”, a lo mejor. Algo de eso. Yo qué sé.